Entrada a un nuevo mundo submarino en tu vida

Hoy os dejo un post especial. Algo que me han pedido que incluyera en mi blog y que no he podido resistirme porque describen perfectamente las sensaciones de una nueva pececilla en el mundo del buceo. Espero que os guste:

Desde hace poco me considero una privilegiada al poder decir que formo parte del mundo submarino.

Bucear es explorar el fondo marino como espectadores, vives durante unas horas en un medio al que no estamos acostumbrados. Empleas un equipo autónomo dónde dependes de una botella de aire comprimido y un regulador y pones a prueba tu físico y tu mente.

Pero, ¿Cómo podemos iniciarnos en la vida del buceo antes de “lanzarte de cabeza” a este deporte?

El bautismo de buceo es el primer paso, es la forma ideal de probar por primera vez. La actividad se desarrolla dentro de las más estrictas normas de seguridad y dispones de un seguro que cubre cualquier imprevisto que pudiera suceder tanto al instructor como al bautizado. Es tu nuevo nacimiento en el agua, tu completa fe en el equipo de buceo y en tus compañeros, unas instrucciones previas… y después de la inmersión, junto con la total seguridad de querer hacerlo harán que disfrutes de esta experiencia al 100%. 

La primera vez que te conviertes en un “pececillo” debes tener dos reglas básicas en mente a tener en cuenta: no aguantar nunca la respiración mientras buceas y nunca bucear solo. 

Todos los que hemos decidido dar este paso, hemos pasado por las primeras sensaciones de agobio, miedo e inseguridad que poco a poco van desapareciendo a medida que vamos cogiendo confianza con nuestro equipo, la máscara y la zona en la que estamos flotando.

Para empezar la actividad, el instructor montará los equipos de buceo mientras los futuros bautizados observarán y tocarán los componentes que usarán bajo el agua. 

A continuación, comprobaremos que todo funciona perfectamente y nos enfundaremos en el traje de neopreno.

Nos sumergimos en el agua, es un momento especial, de repente se hace el silencio y nos encontramos con la maravilla de poder respirar rodeados de agua mientras encontramos distintas especies de marinas y plantas que nos acompañarán durante aproximadamente una hora sin olvidar nunca que estamos en un medio que no es el nuestro, por lo que el respeto por la vida subacuática debe ser imprescindible.

Entrar en este mundo es como comenzar otra vida, te adentras en algo totalmente desconocido donde cada día, en cada inmersión, tu función es diferente. Merece la pena, y mucho, poder ver como es la vida marina en primera persona.

Si te gusta, es casi seguro que repites.

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